¿Te suena alguna de estas situaciones?
Cada web la lleva un proveedor distinto y nadie tiene la foto completa.
La tienda depende de un desarrollo a medida antiguo que ya nadie se atreve a tocar.
El ERP no habla con la web, o habla a medias, y los pedidos se pasan a mano.
Para cada función hay un plugin de pago diferente y una licencia que renovar.
Los correos de la web acaban en spam y nadie sabe por qué.
En Demiurgo te devolvemos el control de todo eso. Este es un caso real, contado sin el nombre del cliente.
El punto de partida
El cliente es un grupo con varias líneas de negocio: imprenta, papelería y material de oficina, mobiliario y una distribuidora de modelismo que vende solo a tiendas. Cada línea había crecido por su lado, y su presencia en internet también.
El ERP es sectorial y cerrado: solo se puede hablar con él a través del conector del fabricante, instalado en el servidor del cliente. Además, el ERP sube las fotos de producto por FTP a ese mismo servidor, así que no se podía mover sin más.
Por qué no WooCommerce
La tienda B2B la hicimos sobre WordPress con un plugin propio, sin WooCommerce, porque en este negocio quien manda es el ERP. Cada tienda cliente tiene sus propias condiciones, y el ERP ya devuelve el precio de cada artículo con esas condiciones aplicadas. Las existencias, el estado de los pedidos y las fichas de cliente también viven allí.
Con WooCommerce habría que duplicar en la web el catálogo, los clientes, las tarifas y los pedidos, y mantener dos copias sincronizadas en los dos sentidos. Cada desajuste sería un precio mal puesto o un pedido que no llega. Con el plugin propio, la web lee del ERP y le escribe el pedido; no guarda una segunda versión de la verdad.
En papelería y mobiliario el razonamiento fue el mismo con otra pieza. El grupo ya vende esos productos en su tienda Magento, así que las dos webs nuevas muestran las categorías y productos de esa tienda, leídos con una integración de solo lectura, y cada clic lleva a comprar allí. Las webs atraen tráfico y posicionan; la tienda sigue siendo una sola.
El bridge con el ERP
El bridge es una pieza pequeña que vive junto al conector del ERP, en el servidor del cliente, publicada en un subdominio propio con su certificado. La web le pregunta y él traduce al idioma del ERP. Así la tienda puede estar en otro alojamiento sin tocar la instalación del fabricante.
Lecturas. Catálogo, imágenes, existencias y estados de pedido se sincronizan cada noche. El cliente puede forzar una sincronización desde el escritorio si necesita ver un cambio enseguida.
Precio por cliente. Cuando una tienda entra, ve el precio que el ERP calcula para ella, sin IVA, con sus condiciones ya aplicadas. Lo contrastamos con los precios que veía ese mismo cliente en la web antigua.
Pedidos. El pedido entra en el ERP con el comercial que le corresponde. Si falta existencia de alguna línea, el cliente elige al enviarlo: quitarla o dejarla en un pedido aparte marcado como pendiente.
Vigilancia. La web comprueba el bridge cada 5 minutos. Si no responde durante 10, llega un aviso por correo, y otro cuando vuelve.
El bridge lo blindamos después de un susto real: una vez dejó de conectar porque alguien había sustituido los ficheros del conector por otra versión. Desde entonces, una caída se detecta en menos de 10 minutos.
Un solo proveedor técnico
Las cuatro webs pasaron a nuestro alojamiento, en dos cuentas separadas: una para la corporativa, papelería y mobiliario, y otra, con un plan superior, solo para la tienda B2B. El cliente tiene ahora un único interlocutor para webs, dominio, certificados y correo de las webs.
Dominio y DNS. Rehicimos la zona: cada web apunta a su sitio, y dejamos nombres fijos para lo que debe seguir en el servidor antiguo, como el FTP por el que el ERP sube las fotos. Así el cambio de DNS de la tienda no rompe la conexión con el ERP.
Certificados. HTTPS en todo, con redirección forzada. En la corporativa quedaban hojas de estilo pidiéndose por http, y la web se veía sin diseño; lo corregimos en la configuración de WordPress.
Correo. SPF que autoriza al nuevo servidor, DKIM firmado y una política DMARC con informes. Todo lo que envían las webs sale de una sola dirección del dominio, con el remitente de sobre alineado, y las respuestas van al buzón comercial.
Lo que se queda fuera. La tienda general sigue con su proveedor. Las webs nuevas la alimentan de tráfico y no la sustituyen.
Control y mantenimiento
Todo lo que la tienda necesita está en un plugin nuestro, en lugar de repartido entre campos personalizados, tipos de contenido, fragmentos de código, editores de menú y gestores de roles de terceros. El cliente deja de pagar varias licencias, y cuando algo falla hay un solo sitio donde mirar.
Actualizaciones propias. Cada versión del plugin se publica en nuestro servidor de actualizaciones y le aparece al cliente en el escritorio de WordPress como cualquier otro plugin. Desde octubre van publicadas varias versiones con mejoras pedidas por el propio cliente.
Pruebas sin tocar el ERP. Cada versión pasa baterías automáticas en una copia local: la última, por ejemplo, 51 comprobaciones de servidor y 55 en navegador. Contra el ERP solo se hacen lecturas: ni pedidos ni altas reales.
Comprobaciones del servidor. Una pantalla del escritorio dice en verde o en rojo si el bridge responde, si los envíos de correo están autorizados y si la medición está activa.
Panel a la medida del cliente. El personal del grupo entra con un rol propio que solo ve lo que necesita: productos que ocultar o mostrar, pedidos y su estado. Las marcas que dejan de distribuir se ocultan sin borrar nada.
Además, la tienda ganó funciones de negocio que antes no existían: venta por cajas completas, con aviso cuando la cantidad no cuadra y ajuste automático; pedido parcial cuando falta existencia, con la parte pendiente marcada para el ERP; informe de líneas retiradas y aviso de carrito abandonado al cliente y al gestor; y descripción automática para las fichas nuevas y direcciones con nombre y código, redirigiendo las antiguas.
Medir desde el primer día
Las cuatro webs salen con Search Console y Analytics configurados, y con eventos pensados para lo que al negocio le importa en cada una.
Search Console. Una sola propiedad de dominio cubre las cuatro webs, con todos sus mapas del sitio enviados.
Corporativa, papelería y mobiliario. Se miden los formularios enviados con éxito, los clics que llevan a la tienda online y los clics a teléfono, correo y WhatsApp, con el formulario y la zona de la página de donde salen.
Tienda B2B. 26 eventos: el recorrido completo de comercio electrónico, de la lista de productos al pedido confirmado, más los propios del negocio, como filtros por marca, avisos de cajas completas, faltas de existencias o repetición de pedidos. Sin datos personales: ni correos, ni nombres, ni códigos de cliente.
Consentimiento. Todo arranca con el consentimiento denegado, en modo de consentimiento v2, y no mide al personal que edita la web. El banner de cookies solo tiene que dar el permiso cuando el visitante acepta.
Lo que tiene ahora el cliente
La corporativa y la tienda B2B rehechas con un diseño actual, y las cuatro webs en un mismo alojamiento, con un solo proveedor técnico. Dos webs nuevas, papelería y mobiliario, que llevan tráfico a la tienda online, cada una con 12 artículos de blog para empezar a posicionar. Una tienda B2B que trabaja con el ERP como única fuente de datos y que avisa sola si la conexión se cae. Correo de las webs autenticado y medición lista desde el primer día. Un plugin propio en lugar de una colección de licencias, con actualizaciones que llegan al escritorio.
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¿Tu empresa está en un punto parecido?
Si tienes webs repartidas entre proveedores, un desarrollo antiguo que nadie quiere tocar o un ERP que no habla con tu tienda, lo revisamos contigo. Te decimos qué se puede conservar, qué conviene rehacer y cómo conectarlo, y después lo llevamos nosotros de punta a punta.
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